¿Y tu hijo sabe qué es el bullying?



El otro día Ian me preguntó en el trayecto a la escuela: ¿Pa, qué es bullying? y enseguida, ahora no sé por qué, me vino a la mente El Patito Feo. ¡Lo tengo! Es un buen ejemplo: —¿Recuerdas el cuento del patito que todos maltrataban por feo?

Por Andrés Jorge*

Mmm… Nope, entre todas las historias que su madre o yo habíamos elegido contarle hasta ese momento, o leerle, no estaba El Patito Feo. Traté de pensar rápido y me di cuenta, más rápido aún, que no me quedaba más remedio que prepararme para una larga, árida y, muy probablemente, aburrida explicación sobre el maltrato y el abuso, ahora finamente llamado ‘bullying’ y reconocido como un gran problema en la infancia, sobre todo en el ámbito escolar. Pero ahí estaba Alicia (en el país de las maravillas) para recordarme:

“Sólo cuéntame las aventuras, las explicaciones toman taaaaaaanto tiempo”.

¡Las cigüeñas! otro clásico de Andersen. Tampoco. Quizá Cenicienta… para un varón el asunto de si existen o no los príncipes azules no es problema —espero—, pero que se enamore de una cenicienta… ¿Qué le hemos estado leyendo a mi hijo últimamente? Me quedé en silencio buscando por dónde empezar: quería ser claro y conciso en mi explicación, lo cual, en ocasiones, me resulta tremendamente difícil, y a cualquiera. Hasta que la voz de mi hijo llegó de nuevo  —quizá por tercera o cuarta vez— a sacarme de mis cavilaciones: “¿Paaaa, qué es bullying?”

El tiempo que nos quedaba para llegar a la escuela no sería suficiente para responder su pregunta como debía ser. Pero, además, sabía que incluso si mi explicación  era buena, con ella no lograría que mi hijo llegara a asociar alguna emoción con el tema —a menos que él mismo estuviera siendo objeto de bullying. Sin un cuento no podía hacerlo sentir esas emociones, que las viviera y las asimilara, que se identificara con ellas.

Ahí va, dije. Para reconocer al instante, de nuevo en silencio, que no, no iba por ahí la cosa. El patito feo definitivmente lo explicaría mejor que cualquier ‘explicación’. Le dije que estábamos a punto de llegar, ya no teníamos tiempo, peeero, prometí, en la noche respondería a su pregunta.

Dejé a mi hijo en la escuela y, antes de empezar la jornada busqué el cuento en Internet. La primera página que arrojó mi búsqueda me llevó a uno de esos sitios hechos para poner publicidad a toda costa, que suben cualquier contenido popular para vender algo de Walmart, plagado de errores ortográficos y sin matices. Lo cerré y busqué en otro lado. Al final, verifiqué que el cuento estuviera en un sitio llamado Ciudad Seva, que ha recuperado con toda seriedad muchas de estas historias (desafortunamente sin ilustraciones, que tanto funcionan para los niños). Y sí, ahí lo encontré.

El fin de semana nos fuimos a un hotel en playa Maroma. Al parecer mi hijo había olvidado el tema —al menos por el momento—, pero yo no. Si un niño no identifica, él mismo, algo tan sencillo como que está siendo víctima de abusos y maltratos por sus compañeros, maestros, incluso por alguien de su familia, difícilmente pueda declararlo y transmitirlo. Así que, después de dormir a su hermano más pequeño, de tres, mientras él jugaba Minecraft, insistí en que leyéramos juntos un cuento nuevo.

Siguió la historia de punta a punta, siempre lo hace. Después del típico intermedio de medio tiempo, le pregunté si le había gustado. Me soltó un ajá sin mayor entusiasmo y una propuesta. ¿Pa, sabes lo que haría si me encontrara con el patito feo? Le pregunté y me dijo. No tenía mucho que ver con el bullying su reacción, quería proteger al patito feo. Era la reacción natural, nunca se pondría en la piel de quienes lo hostigaban. Pero había entendido.

Entonces le pregunté si ahora sabía lo que era bullying. Y lo tenía más que claro, así en español. Maltrato y abuso. Ha existido siempre, no es un fenómeno nuevo, ni particular de las escuelas, ni de ningún entorno específico, es una actitud humana generalizada, y ahí está, por supuesto, como todo, en los cuentos infantiles, esos que ya muchos hemos dejado de leerle a nuestros hijos.

Peeero, aquí va lo más interesante: El patito feo ni siquiera es una historia de o sobre el bullying, es algo en apariencia mucho más sencillo: todos llevamos un cisne dentro, que un día va a salir, y el mundo va a ver cuán hermosos somos.

Janis Ian, la cantautora que a los quince años conmovió a todos con su Society’s Child, y luego se convirtió en un ícono con At Seventeen y lo que significaba a esa edad descubrirse relegado, desplazado, ‘inventándose amantes en el teléfono… When dreams were all they gave for free, to ugly ducking girls like me

Janis Ian, el patito feo, la adolescente cuestionada, que terminó convirtiéndose en una de las cantautoras más admiradas de Estados Unidos hasta hoy…

CONTINUARÁ…

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*Andrés Jorge es cubano de nacimiento y cancunense por elección. Ha publicado toda su obra literaria en México, donde reside desde 1991. Se dio a conocer con Pan de mi cuerpo, novela que le valió el Premio Joaquín Mortiz a una ópera prima en 1997. Desde entonces a la fecha ha publicado cinco novelas; las dos últimas, entregas sucesivas de la Trilogía de la Isla Grande, han visto la luz con su propio sello editorial, Barracuda 7.
Andrés Jorge ha sido editor jefe de National Geographic, Reader’s Digest Selecciones y Libros Selectos, y el Almanaque Mundial entre otras publicaciones. Actualmente, su experiencia como escritor y editor lo han convertido en un maestro comunicador del arte de historias a través de sus talleres, cursos y conferencias sobre Storytelling.
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