Ser o no ser (Madre)



Tiene 38 años, aunque parece tener 10 menos. Es buena profesional, ilustrada, trabajadora y ha decidido no ser madre. A su pareja de varios años —que no su marido porque en este caso tales papeles importan lo suficiente para no haber sucumbido a ellos— se le antoja la idea de tener un hij@, pero sólo como eso, algo que viene de pronto con intensidad y después se olvida. Su deseo de tener descendencia se diluye con la energía que le pone a su trabajo y a cada nuevo viaje y proyecto que emprende.

Ella lo tiene claro, así que no da lugar a “accidentes”. Ha hecho demasiadas cuentas y comentado sobre el tema en suficientes sesiones de terapia. Superó rápidamente la presión social y psicológica de que debía cumplir con esa etapa en su vida, la de criar un niño, por lo menos. Ser madre a como dé lugar. No lo desea lo suficiente para aventurarse y especula demasiado con si sería o no una buena madre, aunque está consciente de que eso no puede definirse hasta estar de lleno en la situación, en esa y en cualquier otra.

La suya no fue precisamente la mejor madre, y según investigaciones citadas en el libro El cerebro femenino “las hembras heredan la conducta maternal de sus progenitoras, sea buena o mala, y la trasmiten a sus hijas y nietas”. Afirmación debatible, desde luego.

La cuestión es que a lo largo de conocer a mujeres que sucumben o se saltan el furor de la maternidad al traspasar la treintena, me he encontrado con súper hembras doctoradas, investigadoras y demás profesionales entregadas de lleno a su trabajo (y otras que no) que después de que les pasó el reloj biológico, o no habiendo encontrado con quién, o simplemente después de haber tomado la decisión de no tener hijos, no pueden evitar despreciar, aburrirse o negar la parte placentera que otras encuentran al tenerlos. Se aburren, no les interesan en lo absoluto, y siempre quieren pasar de ellos. Y estoy de acuerdo que difícil es la reflexión existencial que llega con niños alrededor, siempre serán mejor las charlas sin ellos jodiendo, pero algunas ponen el requisito como hotel de lujo: no kids allow.

Si tienen niños, las mujeres suelen acercarse, si una los tiene y la otra no, la amistad puede distanciarse. He conocido a otras, por ejemplo, que habiendo experimentado una histerectomía antes de los 30 por cuestiones de salud derrochan su instinto de maternidad en todo lo que tiene vida y crece a su lado.

Disfruto mucho de las pláticas con esta amiga y quisiera seguir teniéndola cerca, así que le propuse que nos viéramos, pero las cosas se complicaron y tuve que ir a verla con mi pequeño, como si hubiera planeado una prueba para escribir este post, pero no, salió natural y estoy tranquila porque pude comprobar que decidió no ser mamá, pero logra disfrutar de la maternidad de otras*.

logo+suave

Esto también te puede interesar