Por qué cenar con tu pareja o amigos te hace mejor mamá



Pues sí, mamás, aquí estamos otra vez con el tema recurrente, imbuidas por la maternidad y al mismo tiempo teniendo que recordarnos —algunas forzarse un poco— a salir un poco de ella porque eso te hace bien, te da perspectiva y te hace poner las cosas lo más cercano a su justo balance.

Por Maia Nifor*

            Algunas quisiéramos irnos a un retiro al Tibet, pero en vez de eso lo llevamos bastante bien con no faltar a las clases de yoga, es un retiro igual si realmente logras desconectar la cabeza de los pendientes y de todo lo “que hay que hacer”. ¿Por qué nos rompemos tanto la cabeza?

He escuchado mamás que le reclaman a su pareja casi no haber salido durante el primer año de que el bebé nació, y claro, se siente atrapadas, con demasiados sentimientos en el cuerpo atrapados y tratando de contagiarse de ese natural desprendimiento que la mayoría de los papás tienen. Lo curioso es que ese mismo papá le había pedido un montón de veces que salieran y se divirtieran, pero ella no había querido “dejar al bebé”.

Y lo mismo pasa con mamás de bebés que con mamás de toodlers que con mamás de preadolescentes que no dejan de textear a las 11:00 PM.

Ropa y bolsas hechas a mano

La V Puerto Morelos


Hay que salir y confiar

Aquí una excelente noticia:

Las cenas con amig@s y las noches a solas con tu pareja contribuyen a calmar los momentos complicados de crianza.

La verdad es que los niños están constantemente interrumpiendo conversaciones (y momentos sensuales), y esos instantes como pareja son imprescindibles para seguir siendo equipo, así que no los pongas a un lado. Son imprescindibles para seguir siendo mujer y mamá, que no solo mamá. Tus hijos necesitan su tiempo, tú y tu marido también, tú sola también.

Que eres mamá soltera, divorciada o en proceso, pues entonces las amigas y amigos están ahí, y también necesitan un tiempo de calidad, las amistades se cultivan, se cuidan igual que una planta, la dejas de regar se debilita y muere.

También es verdad que el primer año estamos muy apegadas a los nenes y que las preadolescentes pueden necesitar aún más atención, pero recuerda está máxima: “si tú estás bien —o trabajando en estar bien— ellos lo estarán también”. Sal, diviértete, déjalos con alguien de toda tu confianza, confía en su propia sobrevivencia y hazles saber que mamá necesita su tiempo, les estarás enseñando a trabajar su independencia; ellos saben que los amas con todo el universo, pero que tú necesitas tiempo con papá, con amigos, contigo misma.

Y tan campante como decirles:

—Chicos, mamá ahora prefiere acurrucarse con papá en el sofá (sentarse tranquilamente a leer, ver una peli de adultos o cualquier cosa que te haga feliz…) en vez de jugar por enésima vez con ustedes en ese mismo día.

Y también está el salir a cenar, una escapada de fin de semana, a caminar, a charlar.

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Y así y ir poniendo cada día un su justo balance o en el más aproximado.

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