¡Mira, un perro!

¿Qué pasa? ¿por qué tanta gente quiere que los perros dejen de ser perros?

¡Mira, un perro!



La verdad, prefiero verlos como parte del entorno, no como mascotas, no ahora. Perros, no. Gracias.

Una mujer lo escucha, entrecierra los ojos y me dice sin hablar, ¡qué mala mujer!

Hace años tenía gatos, pasé de uno a otro; llegué a tener dos al mismo tiempo muchos años, eran mi compañía, los quería de verdad, entendí que su altivez y su independencia era lo que fascinaba de ellos. Algunos volvían siempre, otros no.

Se volvieron la compañía de mi pareja de entonces; llegó a encantarse por su misterio, pero no quiso adueñarse de ellos; si los gatos estaban o no, le daba igual. Un desapego que hoy hablando de mascotas hoy es casi extinto.

Los perros, sin embargo, tienen otro ritmo, y los años han pasado. Hoy he tenido que —en el mejor de los casos— observar con desconcierto aquéllos que comparten hasta la cama con sus perros. Ughhhh!

Yo no entiendo esto tan actual de querer humanizar a los perros; hacer todo lo posible para que dejen de ser perros, además de que les hables y te contesten, que no huelan, que no dejen pelos, huacala la baba… en fin, tantas cosas que tienes que hacer por ellos para que tu espacio esté humano, como tú.  Y, claro, pagar por ello.

Alguien, en algún momento, en alguna parte del mundo, sacará un shampoo para perros que huela a bebé, será un hit. Si ya hay doggy’s day care y obras de teatro para mascotas, o estamos entendiendo de otra forma la reencarnación, o estamos todos locos.

La cuestión es que para mantenerlos contigo, hoy los perros comen unas croquetas horribles que huelen horrible y que el veterinario te dice que es lo mejor por lo balanceado de su fórmula, obvio, si se las tienes que comprar directo a ellos. Si les haces tú su comida, entonces sus heces no serán “sólidas” y será una monserga para ti limpiarlas.

También he presenciado personas que les da lo mismo, los pelos, la mierda y lo que sea, conviven con cualquier animal sin querer cambiarle nada en su naturaleza. Chapeau para ellos, son los menos

¿Qué pasa? ¿por qué tanta gente quiere que los perros dejen de ser perros?

 

Una madre va de la mano con su hijo.

—¡Mira, un perro!

—Vamos a acercarnos, probrecito, tal vez necesita algo.

—Mamá, es un perro.

 

Quiere decir muchas cosas la frase “es un perro”, las dos que me vienen enseguida son: “déjalo libre”, y “ya se acercará a ti si lo necesita”, pero da para un tratado y que Freud se haga un banquete.

La necesidad de domesticar en el ser humano resultaría menos cruel y absurda si el abandono o el hartazgo no fueran tan frecuentes.

¿Tenemos que humanizar algo? Debería ser suficiente con tratar de completarnos.

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