La crisis de una mamá a quien le gustan los cuentos y, a su hijo, los videojuegos.

Mi hijo y los videojuegos



La crisis de una mamá a quien le gustan los cuentos y, a su hijo, los videojuegos.

*Por MamáTransformer

Quien no quiere caldo, le tocan tres tazas, dicen por ahí. El caso es que yo, con todo mi método y pasión por los libros, tenía que salirme un hijo amante de los juegos electrónicos y todo lo que tiene que ver con pantallas, tecnología y retos minecraftianos (ese famoso juego que solo los niños de hoy entienden y, no sé cómo, no se marean).

Sí, mi hijo se puede pasar el día jugando videojuegos, y a mí se me paran los pelos de punta cada vez que trato de convencerlo de hacer algo más y se rehúsa, así que no me ha quedado otra que negociarle horas por horas: si quieres seguir jugando, hay que hacer ejercicio o salir al parque o leer o algo que tú inventes. No más tener los ojos frente a una pantalla; punto.

Y, claro, se súper enoja al tener que negociar sin remedio.

Bueno, ya está, ¡salgamos!

No. —respondió muy seguro—, yo me quedó.

No es pregunta.

¡Mamaaaaaaaá!

Mientras caminábamos traté de explicárselo de nuevo, pero él se me adelantó.

Mamá, a mí me gusta jugar videojuegos y me encantan todos los aparatos electrónicos, ¿qué hay de malo en eso?

Y yo, por un momento, dije, este niño mío ya me acorraló de nuevo. Si una niña de su edad quisiera bailar ballet todo el santo día,  a nadie le parecería una barbaridad, si otro quiere pintar y experimentar con colores, lo mismo, y así con escultura o un pequeño Mozart con un violín.

Bueno, a mí me gustan los libros y las historias, y a mi hijo le encantan los videojuegos, qué remedio, tengo que dejarlo ser. Ahora, mi dilema está en coordinar conmigo misma el equilibrio que me parece necesario para lograr armonía, según yo, desde luego.

Los deportistas de alto rendimiento han sido niños enfocados hooooras enteras en tal o cual deporte, y así podemos seguir con cualquier disciplina, tal vez invente un nuevo simulador para ir al espacio, o drones que también sean policías. Aún así, algo en mí se resiste y transforma, claro está, cuando toda su atención está en el iPad, la computadora… y claro que muere por un Xbox, Wii y cualquier otro de esa clase que me he negado a comprarle.

Así que mi dilema está en que no sé si dejarlo hartarse de videojuegos hasta que vomite zombies o seguir negociando y modulando los tiempos. Y es que más allá de que Internet y de que la tecnología sea mas interactiva o exija más, según algunos, a mí me parece que sigue siendo igual de pasiva y apazguata cerebros que la televisión.

¿Qué partes desarrolla o activa el cerebro cuando un niño ve videojuegos? La verdad es que no lo sé, lo que sé es qué partes activa si los videos son violentos, y no es nada bueno.

Y entonces, cuando hablo de esto, salen papás (sobre todo) a la defensa de que generaciones enteras han pasado por ver televisión horas, aquí y en China, lo cual dudo, y que llega un momento en que los niños la olvidan y encuentran un camino mejor. Entonces, me defiendo:

Sí, dependerá de las opciones que le hayas dado alternativamente y de lo insistente que hayas sido de que deben, por su bien y el tuyo como padre, hacer otras actividades.

Mientras caminamos se lo explico a mi hijo, mira, si tus ojos siempre están sobre una pantalla a esta distancia, tu mirada se acorta, hay que ver el horizonte, lejos, distinguir objetos, animales, descubrir movimiento natural… y claro que lo sabe y le gusta, pero me pelea, sigue abogando por sus videojuegos.

Les tocó vivir en esta época, no nacieron como nuestra generación que tiene ese puente en el chip neuronal que va de los libros y el día entero jugando en la calle sin que nada nos pasara, a la era tecnológica, ellos solo conocen esta y lo que podamos enseñárles de lo que fue.

Así que me calmo y encuentro una salida, mantra, revelación… entender que esta fase de videofreak, iPadfreak pasará por mi hijo y se irá; le vendrás otras, buenas y malas, como a todos; que es parte de ser mamá de varones, hay una dimensión desconocida en ese juego de niños que nosotras no entendemos;  y estaré ahí para observar, actuar, sugerir y hacer y contribuir para guiar por otras opciones.

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#Mamá Transformer es un avatar de Vanessa Saint Cyr, si quieres comprar sus libros puedes enviar un inbox a la página de Facebook de Ser Mamá en Cancún o comprarlos a través de Amazón.com

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