En tus hijos, los nueve tienen esa ubicuidad, todo lo ven, todo lo escuchan, todo lo sienten, así que te descubren en tus propias contradicciones. Están despertando al mundo, a su propia identidad. Los nueve son una excelente terapia para ti misma.

¡Entre los 9 y los 10 años! Mamá, agárrate



Los 9 prueban tu paciencia y temple. También son divertidos, te harán dudar sobre tu capacidad de negociación —a veces te sobrepasan— y te van entrenando para que dejes de besarlos y decirles cosas “cursis” frente a sus amigos o en público:

#MamáTransformer

 

“Mamá, por favor, ni se te ocurra decir ¡Buen día, amooor! con esa voz ridícula que haces cuando me dejes en la escuela, pleeeease.

IMG_1094

¿Te suena?

Así que pensaste que estar todo el tiempo llena de manchas (tú y tu casa, desde luego), que se hicieran pipi en tu sillón favorito, que tener que cambiar el colchón de su cama —y de la tuya—, que hicieran un berrinche inesperado e hiper dramático en el banco, además de comerse todos tus chocolates y dejar tu casa como un campo de batalla…  Pues eso era sólo un entrenamiento. Cuando tus hijos son pequeños ves a las madres con hijos mayores y más independientes con más soltura, digamos que pueden tomarse un café caliente, por lo menos, y anhelas llegar ahí, pues bienvenida.

Y, sí, en cierta medida la vida se vuelve más fácil cuando crecen, tu atención hacia ellos y sobre todo lo que ellos hacen, cambia. Cambias los pañales por brackets y las fiestas infantiles por las negociaciones de Apps que pueden bajar, YouTubers irreverentes, horas de videojuegos y tiempo despiertos viernes y sábado por la noche: “Hoy me duermo a la hora que yo quiera”; “Pues no lo hago…” te sueltan frases como esas.

IMG_0998

Llegaron los nueve años y con ellos argumentaciones que ni te imaginabas podían hacerte; cuestionamientos existenciales o metafísicos —el mío los hace todo el tiempo—, y mucha curiosidad por los genitales y todo lo relacionado con el falo, los #varones, claro. Te sorprenderías de lo que saben ya de sexo.

Y ya sé, algunos pensarán, está madre está loca, ¡está hablando de un niño entre nueve y diez años! Pues sí, y los varones, sobre todo, empiezan con esa loca obsesión del falo, el poder y todos los chistes están relacionados con el pene. Y relájense, ya lo sabía, pero como igual les encantan las opiniones de especialistas  pregunté a un psicólogo y a un sociólogo y todo eso es “normal”.

Y aquí es donde espero comentarios honestos de mamás y papás para entender que, entre otras cosas, su biología va ganando sobre su infancia.

Cursos de Storytelling para Mamás.

Inscríbete, AQUÍ.

 

Entre los 9 y los 10 el desafío hacia la autoridad materna y paterna es total, aquí es donde los límites son determinantes, donde amorosamente y con refuerzos y back up  de alta élite  hay que hacerles ver y saber que tú y su papá siguen capitaneando el barco.

En términos de atención, entre los 9 y los 10 tu críos siguen teniendo 2 años, pero hacer mucho más ruido y desmadre. Y si acaso tienen un hermano menor se sienten con el derecho de expresar lo molestos que son en sus niñerías y cerrarles la puerta de la habitación que comparten.

¡Ah! También dan portazos

Yo lo observo; antes reaccionaba. Ahora lo dejo pasar y después le pregunto, ¿y de qué sirve el portazo? Y entonces me cuenta otras cosas que tienen y no que ver con el portazo. Es mejor escucharlos mucho a esta edad, mucho. Y hacer las preguntas correctas.

Compiten por todo, hasta por quién cierra primero la puerta del coche, y pelean por eso.

A los 9 ven programas que saben que son inadecuados para ellos, pero igual se cuelan en sus ojos o algún “amiguito” les cuenta algo y ellos llenan el resto de la historia.

IMG_1060

Los nueve también son malagradecidos; después de una graaan fiesta de alberca, juegos, dulces y juguetes, al llegar a casa te dirá que quiere ir a jugar a casa del vecino porque fulanito SÍ tiene PlayStation o X-Box o cualquiera de esas cosas. Cuando le explicas de la manera más paciente por qué eso no es posible a esa hora, te dirá lo injusta, ingrata, pérfida y desgraciada que es su vida, que la odia. Nada les parece suficiente.

Los nueve te sacarán a tu mejor y peor #MamáTransformer. Te hablarán con el corazón, te confrontará en tu cotidiano, en tus decisiones; los nueve tienen esa ubicuidad, todo lo ven, todo lo escuchan, todo lo sienten, así que te descubren en tus propias contradicciones. Están despertando al mundo, a su propia identidad. Los nueve son una excelente terapia para ti misma.

Es una etapa extraordinaria, donde también te ayudan sin que se los pidas; siempre están dispuestos a aprender, son brutalmente honestos si los has enseñado a respetar su opinión. Son chistosos y entienden el sarcasmo y una buena broma, son incansables en sus indagatorias. Son amorosos, todavía se pasan a tu cama y de la nada llegan a darte un abrazo apretado.

Y así, a los nueve, vamos juntos, surfeando en esa cambio donde como mamá al mismo tiempo te duele un poco que vayan dejando la infancia y disfrutas su independencia. Admiras su valentía —y la tuya— y lo acompañas para que cuando lleguen a los 13 todos sepamos dar la bienvenida a una nueva transformación.

¿Pasaste ya por los 13? Cuéntanos.

logosermama

Esto también te puede interesar