Cambian de dientes, cambian de conducta



5 cambios que pasan en tus hijos al mudar dientes (y algunos tips para acompañarlos en el cambio)

Mi hijo ha perdido sus primeros dientes. Esa sonrisa dulce de dientes separados está a punto de mutar en una sonrisa extraña de dientes grandes y desproporcionados. Lo veo transformarse en un niño de SEIS años.

Por Mayra Barrientos, #mamádeotromar

Los seis años son un parteaguas en la infancia

Su preocupación es si vendrá el hada de los dientes o el ratón, y quiere asegurarse de que estén organizados —¡No vaya a ser que no venga ninguno pensando que el otro se encargará!—
Y, mi preocupación como madre, es otra: primero, saber qué tarifa aplica en la actualidad quién recoge los dientes… considerando que se le caerán muchos!
…Y la segunda, realmente, qué significa que mi pequeño esté mudando dientes.

Más de un autor marca los seis años como un punto de quiebre en la evolución de la infancia.

 Estos son algunos de los cambios que verás en tu hijo y, de acuerdo con los estudiosos del tema, cómo lidiar con ellos.
 1.   El niño pasa a una etapa denominada “ estadio de operaciones lógicas”.  Puede realmente comprender cantidades, longitud, volumen y, desde luego, querrá experimentar con eso: salta y ve qué tan lejos llega; se mete en cualquier lugar para ver si cabe; arma y desarma objetos para ver si cambian de forma, quiere cortar y volver a unir para rehacer algo (conoce lo reversible); empieza a entender el tiempo: ¿qué pasó antes?, ¿qué pasó después?, ¿qué hora es?, ¿es media noche? ¿Cuánto son 5 minutos?…
 2.   Empieza la superación del egocentrismo. Ahora escucha a otros, colabora e intenta integrarse a un grupo (en la escuela, por ejemplo). Imita aspirando parecerse a alguien. Respeta reglas en los juegos de forma voluntaria. También puede ser muy competitivo.
3.   Busca reafirmarse como individuo. Descubre que su punto de vista es diferente al de los demás y que es un ser autónomo. Que hay cosas que él sabe… ¡y tú no! (¡y descubre que puede mentir!). Como tiene una opinión propia, querrá cuestionarte y tratará de evadir las normas de la casa. Con sus actitudes afirmará que es un “alguien” diferente a ti y medirá el efecto de su opinión o sus ideas.
4.   Puede hacer muchas cosas por sí mismo y demandará privacidad. Para cambiarse, para ir al baño, por ejemplo. Esta independencia les da la idea de retar tus instrucciones (es hora de bañarse, tienes que comer, etc. ) y de pronto, tu hijo “se porta mal”.
Y lo hace porque quiere y porque puede. ¡Por qué no!

El castigo no le importa. Puede que hasta te pregunte si “ya esto” es tu límite, ¡desmáyate!

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Oooooommmmm!!!!! Toma un minuto. Considera lo siguiente:

1.   En esta etapa los niños ingresan a la primaria y las exigencias son mayores. No olvides que sólo tiene seis años, esa “autonomía” que pretenden no es tal. Tienen una energía inagotable y a veces se ponen en riesgo. Los niños de seis años aún requieren MUCHA supervisión y atención. Recuérdale los límites siempre que sea necesario y señálale que debe aprender a cuidarse.
2.   Comunicarse con ellos requiere ahora de mucha diplomacia, son tremendamente sensibles y pueden ir de la risa al llanto en un segundo. Sus reacciones tienden a ser exageradas.
Recuerda que muchas de las veces, cuando un niño estalla sólo está pidiendo ayuda, atención o afecto.
3.   Dedícale tiempo. Acércate a contarle un cuento, escucha sus historias con atención o juega con él.  Sólo haz memoria, ¿cuánto tiempo estuviste hoy con tu hijo /hija al cien por ciento?

Tu hijo debe saber que estás cerca y presente

4.   Aunque quieras regañarlo (te lo digo: querrás regañarlo), refuerza su conducta positiva: Si tu hijo se está portando mal, recuérdale las cosas que hace bien y en los aciertos que tiene. Hazle saber que estas orgullosa de su lectura, de su amabilidad, de que no ha peleado con los hermanos, etc.
A todos nos gusta recibir elogios, ¿cierto?
A esta edad (y a cualquier otra!) los castigos no tienen mucho efecto, el afecto sí.
5. Escúchalo. Dale peso a sus ideas y opiniones. Mientras no sean un riesgo para la nación, ponlas en práctica. Aunque implique limpiar un poco más. Esto le dará seguridad y confianza. Sabrá que puede expresarse , que será tomado en cuenta y que tiene buenas ideas y capacidades.
6. Déjalo hacer cosas de niño. Aún esta en edad de jugar, colorear y hacer disparates. No siempre digas No (¡a veces eres odiosa!). Permítele vivir su infancia mas allá de las tareas escolares y tu deseo de que sea muy disciplinado.
7. Atiéndelo cuando tenga miedo. A esta edad se sentirá perturbado por los sonidos del ambiente como cuetes, truenos, lluvia y puede tener pesadillas. No lo expongas a imágenes violentas, ruidosas o atemorizantes (del cine o la tele).
 8. Finalmente, habla con claridad:
-Da la instrucción con firmeza (no estás pidiendo un favor)
-Señala la consecuencia lógica (si no te lavas los dientes, puede pasar esto…)
-No des muchas instrucciones a la vez y asegúrate de que ha entendido.
9. Seamos realistas y honestos: hay una parte en la rebeldía de tu hijo que tal vez es tú responsabilidad (a veces les contagiamos nuestro miedo, problemas y prejuicios) resuelve lo tuyo.
 10. ¡Nadie dice que es fácil!!!! Ten paciencia, estas conductas desaparecen con la edad. No te pierdas la mejor parte por estresarte de más. Y si ha cumplido siete años y no se le ha caído ningún diente, no te preocupes, como en todo, cada niño tiene su tiempo, es probable que pase por todos estos cambios primero y después empiece a mudar dientes.

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