19 actitudes que fortalecen su autoestima

19 actitudes que fortalecen su autoestima



Se abusa del término autoestima: vemos a alguien que sale en fatal facha, pero sin pena y pensamos que tiene autoestima, vemos a alguien que nos parece introvertido y pensamos que no la tiene… Bueno, ¿qué cosa es Autoestima, cómo se construye, cómo se destruye, cuándo se termina de conformar?

Por Mayra Barrientos* (#mamádeotromar)

 Autoestima en principio es la valoración de uno mismo… generalmente positiva. Pero podemos ampliar el asunto. Todos tenemos autoestima; es la percepción de uno mismo en las diferentes áreas: lo que yo pienso que soy, que valgo, puedo, merezco. Y eso, es Todo en la vida. De esa autoimagen va a depender la historia de cada uno: nuestras relaciones con el trabajo, con la pareja, con los amigos. La forma de comprometernos, de Ser. Los logros.

La autoestima empieza a construirse cuando se nace y se forma “en el espejo”. El espejo en que nos vemos es “el otro”.  Son las reacciones (palabras o actitudes) de los demás que nos hacer construir una idea de quién somos. ¿cuándo termina este proceso? Nunca. Cada mañana la autoestima es impactada positiva o negativamente por las circunstancias.

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El tema es tan delicado que ya con el párrafo anterior empezamos a pensar si estamos o no creando el ambiente para que nuestros hijos tengan una buena autoestima. Si lo piensas con sentido común (ese que perdemos cuando los niños nos retan) la tarea de formar niños con fuerte autoestima es sencilla.

 Aquí algunos 19 puntos que fomentan la construcción -o la destrucción- de la autoestima en los niños:

1. Respeta su personalidad.

Recuerda que es un individuo, no una extensión tuya. Si tu haces bien tu trabajo de mamá, tu hijo cada día será más independiente.

 2. Respeta sus sueños.

No te burles. Mejor ayúdale a acercarse a lo que le interesa. Si quiere ser astronauta, aprovecha ese interés y proporciónale materiales para que se informe y crezca su creatividad.

3. Respeta su físico.

No hagas mofa de sus características físicas. Enséñale a aceptar como se ve y a sacar partido de sí mismo. Tus comentarios pueden terminar en un desorden alimenticio, en complejos insuperables o en actitudes autodestructivas.

4. Sé discreta.

No lo exhibas cuando cometa errores o dejará de hacer intentos en todo sentido estancando su aprendizaje y su progreso. Llámalo a solas para hacer tus observaciones respecto a su conducta. Mide tus palabras, tú eres su autoridad y su ídolo. Si tú le llamas flojo, cochino, gordo, torpe, etc. El o ella te creerá, crecerá pensando que es lo que tú dices y le resultará muy difícil romper con esa idea de sí mismo. Se convertirá en lo que tu sentencias.

 5. Cuando hagas comentarios, intenta ser objetiva.

Quita adjetivos innecesarios. Concéntrate en lo importante. Por ejemplo, cuando quieren hacer algo ellos mismos, como bañarse o  lavarse los dientes. Considera que lo más importante de lavarse los dientes a temprana edad es crear el hábito, finalmente los dientes de leche se les caerán. No pierdas el tiempo peleando porque no lo hacen a la perfección haciéndolos sentir inútiles. Aplaude su disposición a hacer cosas por si solos.

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 6. Reconoce sus ideas.

¡Claro! Es un niño y sus ideas a veces te parecerán fuera de lugar, pero, en la medida de lo posible, déjalo ponerlas en práctica.  Enséñale a creer en sí mismo y a desarrollar iniciativa.

 7. No condiciones tu afecto.

Decir que lo dejarás de querer o que hoy no lo quieres por una acción, lo hará creer que es tan poco importante que en cualquier momento se le deja de amar. Son dos cosas diferentes: estar enojada y tu afecto por él.

 8. Impulsa sus fortalezas y apóyale en las debilidades.

Nadie es perfecto. Si tu hijo no quiere realizar una actividad porque se siente en desventaja o no le gusta, respétalo! Mejor busca algo que pueda hacer bien. Si tu quieres que baile ballet, inscríbete tú y sacia tus ganas de usar zapatillas; a tu hija déjala entrar al equipo de water polo.

 9. Aplaude su esfuerzo aun cuando no obtenga el logro que tú esperas.

Tiene valor sin importar la medición del logro. Déjame llevarte en un viaje al pasado: No hay peor día que el que se entregan boletas. Nunca es suficiente. Si te sacaste 8, ¿por qué no 9?. Si tienes 10, ¿porque tan pocos dieces? ¿Ya te acordaste? Bueno, si lo viste estudiar y de verdad se saco ese 7 con sangre… reconoce su esfuerzo y si se saco 5 reconoce que se esforzó, pero necesita ayuda (no entiende, no puede, no se concentra… no importa cual sea la razón, dale la mano y anda el camino con él) no lo maltrates, impúlsalo.

 10. No evidencies que tú tienes razón. No seas infantil….

Desde luego que tendrás razón muchas veces: tienes muchos años más que tu hijo! Pero cuando te vanaglorias de tu acierto, estas señalando a tu hijo que se ha equivocado. ¿Te parece una buena actitud? Si tienes razón, explícale mejor el por qué para que la próxima vez acierte y no se apene de sus errores.

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 11. Enséñale que está bien necesitar ayuda.

La autoestima también es saber recibir y reconocer los límites con dignidad. Sobreponerse a la dificultad. Pedir ayuda y saber recibirla no es fácil: reconozco que no puedo, no me acomplejo por ello. Pido ayuda, sin que eso signifique que no valgo y la recibo sin sentirme disminuido.

12. Enséñale a decir No y que sepa que su No vale.

Esto lo protegerá de situaciones incómodas o peligrosas en el futuro. Cuando el te diga No, acéptalo y aprende a vivir con eso. Cuando ignoras la negativa de tu hijo, le enseñas a ser complaciente por no perder el afecto.

13. Los niños viven crisis pequeñas todo el tiempo:

pequeños accidentes, enojos con los amigos, objetos perdidos… enséñale a enfrentar esas crisis y resolverlas. Impúlsalo a decir cómo se siente y superar sus problemas (para él, son problemas).

 14. Respeta sus gustos.

Si no se quiere atar el cabello, si quiere combinar colores que no tienen nada que ver, si quiere salir con un disfraz. Mientras no se ponga en riesgo o en una situación vulnerable, permítele adquirir seguridad.

 15. Respeta su origen

Mis hijos nacieron en la costa. Les gustan las cosas de la costa y hablan con el acento de la región.  Aquí viven. Es absurdo cuando las madres se adornan diciendo que provienen de una ciudad o un país diferente y se la pasan criticando el lugar que, de alguna manera, eligieron para que sus hijos crezcan. No hagas a tus hijos sentir que nacieron en una tierra de segunda. Enséñalos a amar su origen y su entorno. No hay inferioridad en eso. La etiqueta, la estás colocando tú con tus complejos. Di frases que tengan un impacto positivo en su autopercepción.

 16. Enséñale a aceptar los felicitaciones, elogios y comentarios positivos que se le hagan. Que no crea que es casualidad.

17. Tómalo en cuenta

Pregúntale su opinión, a él qué le gustaría hacer el fin de semana, cómo haría alguna cosa. Explícale a dónde lo llevas, el plan del día.

 18. Cumple lo que prometes como cumplirías con un adulto. Que sepa que él es importante. 

 19. No quieras que haga tu sueño realidad. Hace tiempo leí este poema y creo que es una guía de autoestima llena de sabiduría:

 “Nuestros hijos no son nuestros, son hijos del anhelo de la vida

podemos darles nuestro amor, más no nuestros pensamientos. Porque ellos tienen los suyos propios.

Podemos intentar llegar a ser como ellos, más no intentemos hacerlos como nosotros,

Porque la vida no retrocede ni se detiene con el ayer”.

                   Gibrán Jalil Gibrán

 Los niños son como la arena, cualquier huella se marca. Hay que andar de puntitas… y no digo perder la autoridad, hablo de ser considerado, gentil y muy amoros@.

 *Mayra es amiga, madre, guerrera, otra mujer de mar (del Pacífico mexicano) profesional, empresaria y comprometida con la vida. Y, ahora, además de todo lo que quiere y hace, también escribe y es parte de las mujeres unidas por el mar de  Ser Mamá en Cancún.
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